Daniel Andrade
Coordinador de estrategias de Marketing, creador de contenido multimedia, gestor de redes sociales.
Con experiencia en creación y redactor de contenido multimedia para distintos canales y gestor de contenido en redes sociales.
Las pólizas de ahorro no funcionan igual que una inversión bancaria. Aquí te explicamos qué debes considerar sobre impuestos, retiros y declaración ante el SRI.
Lectura de 2 minutos aprox.

Si tienes una póliza de ahorro o estás pensando en contratar una, es normal que te preguntes si debes pagar impuestos por ese dinero. La respuesta depende de cómo esté estructurada la póliza, si tiene cobertura de vida, si genera valores acumulados y cómo recibes el dinero.
Una póliza de ahorro es un producto que normalmente combina protección y acumulación de dinero en el tiempo. A diferencia de una póliza de inversión bancaria, no se trata únicamente de colocar dinero a una tasa fija, sino de un contrato que puede estar vinculado a un seguro de vida, ahorro programado o beneficios futuros.
Por eso, antes de hablar de impuestos, es importante no confundir una póliza de ahorro con un depósito a plazo fijo o una inversión financiera tradicional.
La póliza como tal no genera automáticamente un impuesto solo por existir. Es decir, el dinero que aportas periódicamente no debería verse como una ganancia nueva, porque normalmente proviene de ingresos que ya recibiste.
El punto que sí debe revisarse es si la póliza genera un valor adicional, rendimiento, beneficio acumulado o pago que pueda considerarse ingreso para efectos del Impuesto a la Renta.
En Ecuador, las indemnizaciones por seguros están contempladas como ingresos exentos de Impuesto a la Renta, salvo casos específicos como lucro cesante. Por eso, el tratamiento puede variar según el tipo de póliza y el concepto bajo el cual se recibe el dinero.
El capital que aportas a una póliza de ahorro no debe analizarse igual que una ganancia. Es dinero que tú ya generaste previamente y que decides destinar a un contrato de ahorro o protección.
Por eso, el error más común es pensar que todo lo recibido al final de la póliza es ganancia. En realidad, se debe diferenciar entre el capital aportado y cualquier valor adicional que pueda haberse generado.
Algunas pólizas de ahorro pueden generar valores acumulados, rescates, beneficios o pagos futuros. En esos casos, es importante revisar el contrato para entender qué parte corresponde a devolución de aportes y qué parte podría considerarse un beneficio adicional.
No todas las pólizas funcionan igual. Algunas están más enfocadas en protección, otras en ahorro programado y otras combinan ambos elementos. Por eso, el tratamiento de impuestos no debe asumirse de forma general.
No. Esta es una de las diferencias más importantes. Una póliza de ahorro suele estar vinculada a una aseguradora y puede incluir cobertura de vida, ahorro planificado o beneficios condicionados al contrato.
En cambio, una póliza de inversión normalmente se relaciona con bancos o cooperativas, donde colocas dinero durante un plazo determinado y recibes intereses según una tasa pactada. Ese caso tiene otro tratamiento y debe analizarse aparte.
Para 2026, los rendimientos financieros de ciertas inversiones bancarias o depósitos a plazo tienen reglas específicas de retención, pero eso corresponde al análisis de pólizas de inversión, no necesariamente a pólizas de ahorro tipo seguro.
Debes revisar tu caso cuando recibes pagos, haces un rescate, cancelas la póliza o recibes un beneficio económico derivado del contrato.
También es importante analizar si ese valor fue reportado por la aseguradora, si existe algún certificado, si hubo retención o si el pago corresponde a una indemnización, devolución de aportes o valor adicional acumulado.
La clave está en no declarar todo de forma automática, pero tampoco ignorarlo. Lo correcto es revisar el origen del valor recibido.
Si haces un retiro anticipado de una póliza de ahorro, podrías perder ciertos beneficios del contrato. Además, dependiendo de cómo esté estructurada la póliza, el valor recibido puede tener un tratamiento distinto al que tendría si esperaras hasta el plazo final.
Por eso, antes de hacer un rescate, conviene revisar si existe penalidad, si se pierde cobertura, si hay valor acumulado y si ese retiro puede generar algún efecto en tu declaración.
Las pólizas de ahorro pueden ser una herramienta útil para planificar tu futuro, pero su tratamiento en impuestos depende del tipo de contrato y de cómo recibes el dinero. Por eso, contar con contadores que revisen tu caso puede ayudarte a evitar errores, y una buena asesoría tributaria puede marcar la diferencia antes de declarar o retirar tus fondos.


Daniel Andrade
Coordinador de estrategias de Marketing, creador de contenido multimedia, gestor de redes sociales.
Con experiencia en creación y redactor de contenido multimedia para distintos canales y gestor de contenido en redes sociales.

El cambio más relevante es la actualización de las retenciones sobre ciertos rendimientos financieros. Sin embargo, esto aplica principalmente a pólizas de inversión, depósitos a plazo fijo o productos financieros, no necesariamente a pólizas de ahorro tipo seguro. En las pólizas de ahorro, lo importante es revisar si existe devolución de aportes, indemnización, valor acumulado o rendimiento adicional.
No es un impuesto sobre todo el dinero de la póliza ni sobre el capital aportado. Se trata de una retención del 3% sobre los intereses o rendimientos financieros generados en ciertas inversiones, como pólizas bancarias o depósitos a plazo fijo menores o iguales a 180 días. Esta regla no debe confundirse con una póliza de ahorro vinculada a un seguro.
El SRI actualizó los porcentajes de retención en la fuente del Impuesto a la Renta, vigente desde el 1 de marzo de 2026. Dentro de esos cambios, los rendimientos financieros gravados de depósitos a plazo fijo constan con retención del 3%, mientras que los rendimientos exentos mantienen retención del 0%.
